Vayamos de lo macro a lo micro:

La globalización implicó, entre otras cosas, la erosión de las fronteras nacionales y, con esto, un cambio profundo en la soberanía y alcance de los Estados. Justamente, los problemas de la época actual se catalogan como transnacionales; el narcotráfico, el cambio climático, el terrorismo y, producto de todos ellos, el fenómeno migratorio —que va desde América Central y del Sur hasta los rincones más remotos de Medio Oriente— demuestran que, al no restringirse éstos a una mera frontera nacional, se necesita una acción concertada y coordinada para resolverlos. Nada como la última pandemia para ejemplificar esto.

Este razonamiento también puede llevarse a una menor escala; podemos decir lo mismo puertas adentro de una empresa. ¿Quién se atrevería, frente al convulso mundo de hoy en día, a aventurarse solo y sin la ayuda y la experiencia de otros? Aquí, un punto interesante tiene que ver con el aparente correlato entre las “pymes multinacionales” —algo que parece casi un oxímoron (pequeñas pero con alcance internacional)— y el cultivo y respeto por la diversidad. Se atribuye, al menos en parte, este alcance internacional a la actitud de curiosidad y de aprender junto con el otro, así como al ambiente multifacético en el que se producen estos intercambios y surgen estas empresas.

La diversidad cultural, además de ser una pieza clave para conocer más de una historia y para construir un mundo “tolerablemente bueno”, es algo imprescindible para mejorar la performance profesional; no es accidental que un equipo variopinto (y una gestión que lo defienda y apoye) llegue a mejores soluciones, sea más versátil y con mejor capacidad de adaptación. Citando al Boston Consulting Group (la traducción es nuestra):

“La relación positiva entre la diversidad en la gestión y la innovación es estadísticamente significativa, lo que significa que las empresas con mayores niveles de diversidad obtienen más ingresos de los nuevos productos y servicios”

(BCG, The Mix That Matters, 2017).

En el inglés suele usarse figurativamente la expresión “you’re like a Swiss army knife”, que literalmente significa: “sos como una navaja suiza”, instrumento famoso por su multiplicidad de funciones y donde todas sus pequeñas herramientas tienen la posibilidad de contribuir; podemos trazar una analogía entre esto y aquellas empresas que apuestan por la diversidad. Tal como sostiene la revista gerencial de la Universidad de Harvard (la traducción es nuestra): “la diversidad abre la puerta a la innovación al crear un entorno en el que se escuchan las ideas out of the box» (HBR, How Diversity Can Drive Innovation, 2013). 

La diversidad, ya sea en relación con el género, la etnicidad, la orientación sexual, las experiencias profesionales y las trayectorias personales, permite que una empresa y grupo de trabajo asuman nuevas perspectivas, aboguen por la equidad entre los seres humanos y, enriqueciéndose con las diferencias, desarrollen una mirada integral y un mejor acercamiento a los objetivos que se proponen. 

Para nosotros es muy importante cultivar y defender la diversidad. Seamos parte de este compromiso y construyamos no sólo un futuro mejor, sino uno más cómodo, con más calidad de vida y con mejores resultados. 

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